ARQUITECTURA Del primitivo monasterio sólo queda en pie la iglesia. Tiene en sí todos los rasgos de la simbología y la espiritualidad del Cister. Destaca por su sencillez y austeridad. «un espíritu expresado en su arquitectura» la iglesia El juego de luces y sombras 
manifiesta la realidad de la monja, 
de la persona humana, 
y su relación con Dios. el claustro El actual claustro, comenzado en la segunda mitad del siglo XVI, muestra en la variedad de sus claves de bóveda las diferentes épocas de la construcción, que se prolonga durante más de un siglo.
La puerta de acceso es lo único que queda del claustro primitivo. El crucero está cubierto por una cúpula de influencia mudéjar, única en Galicia.
Tres naves, muy simples, cubiertas con bóvedas ligeramente apuntadas, armónicas en sus líneas, expresan el orden y la simplicidad del despojo.
Al fondo de la nave central, un rosetón de calados geométricos florados se deja penetrar por el sol mortecino del poniente antes de que las sombras invadan de nuevo el recinto en la caída de la noche.
Construida en piedra, material ‘salvaje, duro, rebelde’, pero que cede ante la mano del hombre, se asemeja al corazón humano que requiere una paciencia extrema de parte de Dios que lo moldea y pone en él su sello. Dirigida hacia el oriente, en busca 
de la primera luz, con su planta 
ligeramente elevada sobre el plano 
del monasterio, aguarda siempre la 
llegada del Sol naciente: Cristo.